Nueva York asiste a un giro doctrinal sin precedentes. El primer borrador de resolución del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara Occidental para 2026, cuya redacción corresponde a Estados Unidos como «pen holder», no se limita a retocar el marco vigente: lo desmonta pieza a pieza. El texto sostiene que una autonomía auténtica bajo soberanía marroquí es la única solución realizable, justa, duradera y aceptable para todas las partes. Ya no habla de una opción «seria y creíble» entre otras posibles. Y lo hace reconociendo el respaldo creciente de los Estados miembros a la propuesta de Rabat y saludando el liderazgo del presidente Trump en este expediente.
La consecuencia práctica es que el plan marroquí, en su versión ampliada y actualizada, queda como único documento de trabajo. El borrador pide a las partes que cooperen con los facilitadores, que se impliquen de forma activa y constructiva y que presenten sus respuestas tomando esa propuesta como única base. Los esquemas referendarios o estatutarios alternativos desaparecen del horizonte.
La propia misión onusiana cambia de nombre y de naturaleza. La MINURSO, cuyas siglas aluden a la organización de un referéndum, pasaría a llamarse MINUSO: Misión de las Naciones Unidas para una Solución Política en el Sáhara Occidental. Su mandato de mantenimiento de la paz concluiría el 30 de abril de 2027 y, desde el 1 de mayo, continuaría como misión política especial hasta el 31 de octubre de 2027. El texto se apoya en la revisión estratégica de la misión, que admite que su mandato recoge tareas sin aplicar desde hace más de dos décadas. Al secretario general se le pide que presente, a más tardar el 15 de diciembre de 2026, propuestas detalladas sobre el mandato, la estructura, el personal y los recursos de la nueva misión.
El repliegue sobre el terreno será inmediato. El borrador ordena iniciar sin demora la retirada progresiva, con una reducción de al menos el 50 % del personal uniformado autorizado antes del 31 de enero de 2027 y el cierre y la consolidación de bases de equipos.
El texto también aprieta a Argelia y al Polisario. Da un plazo de seis meses al ACNUR para completar el registro de la población refugiada en los campamentos de Tinduf, conforme al derecho internacional y a las normas del propio organismo, «sin injerencia de ninguna entidad» y con acceso sin trabas y libertad de movimiento. El censo, reclamado durante décadas, pasa así a ser un mandato con fecha límite.
El Consejo lamenta además la falta de compromiso sustancial de una de las partes en las negociaciones, en referencia implícita al Polisario, y condena el ataque del 5 de mayo de 2026 contra la ciudad de Esmara, reivindicado por el movimiento separatista. Advierte, asimismo, de que está dispuesto a estudiar nuevas medidas si las partes no se implican de forma constructiva en el proceso político.
El borrador se inscribe en la línea de la resolución 2797 del 31 de octubre de 2025, aunque con numerosos puntos de ruptura. El Polisario reaccionó este jueves 22 de octubre con una carta urgente a la presidenta del Consejo de Seguridad, la diplomática griega Aglaia Balta. En ella tacha el proyecto de «desviación grave y sin precedentes» y acusa a Washington de «alinearse totalmente con la posición marroquí». Se aferra a la resolución 690 de 1991 y al plan de arreglo original, rechaza de antemano cualquier proceso basado en la autonomía por considerarlo «inaceptable» y amenaza con una «retirada total del proceso de paz». Una amenaza que, según la lectura marroquí de este texto, no hace más que confirmar el aislamiento del movimiento y la valoración del Consejo sobre su falta de compromiso.

