La jornada nocturna de este 30 de octubre de 2026 pasará a los annales de la diplomacia internacional como un punto de inflexión histórico en la cuestión del Sáhara. Al no lograrse la prórroga del mandato de la misión de la MINURSO en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas —tras una sesión marcada por el rechazo cruzado de los proyectos presentados—, se ha consumado un acontecimiento de profunda trascendencia política que apunta directamente hacia el cierre definitivo de este diferendo en los pasillos de la ONU.
Tal y como subraya el comunicado oficial del Gabinete Real marroquí, este relevante desarrollo coincide con la celebración del «Día de la Unidad», instituido por SM el Rey Mohammed VI, marcando una ruptura total con los enfoques del pasado y transitando de la mera gestión de la crisis a una transformación profunda de los parámetros del conflicto.
El fin de una misión obsoleta tras 35 años
Con la falta de adopción de una prórroga en el Consejo de Seguridad de esta noche, la presencia física de la MINURSO en las provincias del sur del Reino —incluyendo sus equipos, vehículos, símbolos y personal— deberá concluir en los próximos días. Se cierra así una página de 35 años marcada por un mecanismo heredado de una época ya superada, que durante demasiado tiempo sirvió como instrumento para la internacionalización artificial de un conflicto regional que pretendía obstaculizar el reconocimiento pleno de la recuperación legítima de las provincias saharauis por parte de Marruecos.
El fin de la politización y el proceso estancado en la ONU
El cese de la MINURSO marca también el punto final a la remisión de este expediente ante el Consejo de Seguridad, retirándolo definitivamente de su agenda. A partir de ahora, carecen de justificación las reuniones periódicas del Consejo sobre el Sáhara, los informes del Secretario General de la ONU o las sesiones informativas de su enviado personal. Se detiene de este modo un proceso político que se había visto lastrado por las constantes dilaciones y la insistencia de las otras partes en mantener un inmovilismo artificial. Próximamente se adoptarán medidas coherentes con esta nueva realidad institucional en otros órganos de las Naciones Unidas.
Compromiso inquebrantable con la estabilidad y primacía de la autonomía
Mientras expresa su profunda satisfacción por este importante giro histórico, Marruecos reitera su firme compromiso con el alto el fuego, velando rigurosamente por la integridad territorial, la seguridad nacional y la tranquilidad de sus ciudadanos en todo el territorio.
Paralelamente, la dinámica internacional impulsada por el Rey Mohammed VI continuará avanzando con paso firme a nivel bilateral y regional. Esta exitosa diplomacia ya ha permitido cosechar un respaldo masivo e irreversible: más de dos tercios de los Estados miembros de la ONU —incluidos miembros permanentes del Consejo de Seguridad y potencias mundiales— respaldan de forma inequívoca la iniciativa de autonomía bajo soberanía marroquí como la única vía realista y definitiva para poner fin a este diferendo regional.

