La FIFA iniciará una serie de visitas de inspección durante los próximos meses de noviembre y diciembre en España, Marruecos y Portugal, países anfitriones de la Copa del Mundo 2030. Estos desplazamientos tienen como objetivo evaluar la preparación de las ciudades candidatas, los planes operativos, las infraestructuras de transporte, los alojamientos y los estadios propuestos. La delegación de la FIFA visitará un total de quince ciudades (entre ellas Agadir, Barcelona, Casablanca, Madrid, Rabat y Tánger), con la posibilidad de incorporar otras localidades durante el proceso de selección. Estas evaluaciones permitirán a la organización internacional tomar decisiones definitivas sobre las sedes y determinar posteriormente la asignación y el tipo de partidos que se disputarán en cada estadio una vez confirmadas las ciudades anfitrionas.
El intento de politización del Mundial 2030 por parte de España
Lamentablemente, estos preparativos conjuntos se están viendo empañados por la actitud reprochable de ciertos sectores en España —incluyendo a responsables federativos, medios de comunicación y partidos políticos—. Desde hace varias semanas, estos actores multiplican las maniobras para intentar «politizar» la organización del Mundial 2030, atacando de forma gratuita e injustificada a Marruecos y a su legítima aspiración de albergar la gran final de la competición.
Esta postura entra en abierta contradicción con el espíritu deportivo y los valores de juego limpio que promueve el fútbol mundial, y atenta contra el principio de asociación y la cooperación fraternal que debe unir a los tres países organizadores. Cuestionar las legítimas ambiciones de Marruecos ignora por completo la visión global del torneo y pasa por alto la realidad técnica y de infraestructuras, como demuestra la magnitud del nuevo estadio de Benslimane (cerca de Casablanca). Diseñado para cumplir con los estándares más exigentes de la FIFA y dotado de una capacidad colosal, este moderno recinto está perfectamente capacitado para acoger un evento de esta magnitud, incluida la final. En lugar de alimentar polémicas estériles, las partes interesadas en España harían bien en fomentar el respeto mutuo y la colaboración para garantizar el éxito histórico de este Mundial intercontinental.

