Lo social, primero. La ayuda directa a las familias subirá de 500 a 1.000 dirhams mensuales. La pensión mínima llegará a 3.000 dirhams y las viudas cobrarán el 100 % de los derechos del cónyuge, frente al 50 % actual. Se compensarán automáticamente las facturas de luz de hasta 100 dirhams, y el IRPF se reformará para aumentar el sueldo neto.
Jóvenes y vivienda. Cada año, a partir de 2027, 100.000 jóvenes recibirán formación a medida de las empresas y otros 100.000 tendrán su primer empleo. El aprendizaje pasará de 150.000 a 200.000 plazas anuales, se apoyará a 60.000 pymes juveniles y habrá un "pasaporte de movilidad profesional". En el campo se construirán o rehabilitarán 100.000 viviendas con 40.000 dirhams de subvención por hogar. En las ciudades se eliminará el chabolismo.
Servicios públicos. En sanidad se extenderá el SAMU y se creará una plataforma digital nacional. En educación, el 80 % del alumnado deberá dominar las competencias básicas en 2031, y se retendrá talento de la diáspora. Además, el fondo para la lengua amazigh contará con 2.000 millones de dirhams.
Seguridad hídrica. Se desalarán 1.800 millones de m³ de agua al año, se multiplicarán presas y trasvases, las renovables superarán el 52 % de la electricidad en 2030 y se impulsará el hidrógeno verde. Las semillas nacionales pasarán del 20 % al 50 %. También se plantean una industria de defensa y una flota mercante propias.
Economía y gobernanza. Se prevé crecer un 5 % anual, con inflación del 2 %, déficit máximo del 3 % y deuda en torno al 62 % del PIB. El sector privado aportará dos tercios de la inversión, y el 30 % de la contratación pública irá a pymes locales. Se castigará el enriquecimiento ilícito y los conflictos de intereses, y habrá una ley de inteligencia artificial y un organismo de ciberseguridad.
Meta turística: 26 millones de visitantes en 2030, año del Mundial que Marruecos coorganiza.

