A pocos días de que el Consejo de Seguridad vote la renovación de la MINURSO, el 31 de octubre, el Frente Polisario ve cómo se reduce su respaldo internacional. El borrador estadounidense toma el plan de autonomía marroquí como base de las negociaciones. En respuesta, una tribuna publicada en el medio argelino TSA, firmada por el gran diplomático oficialmente retirado, Amar Belani, advierte de un «riesgo de escalada militar» y de «inestabilidad regional».
El texto menciona la escalada cinco veces, la inestabilidad dos y una «dimensión regional más peligrosa». Argelia no ha declarado la guerra, pero el mensaje es claro: si el marco de negociación no se ajusta a los deseos de Argel y del Polisario, se agitará el fantasma del conflicto abierto.
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad deben cerrar un expediente que lleva medio siglo abierto. Argelia ha mantenido durante décadas una estrategia de desgaste que ha costado muy caro:
- Sufrimiento humanitario de la población de los campamentos de Tinduf;
- Retraso económico y bloqueo político del Magreb, con la frontera cerrada;
- Un régimen argelino que práctica el autoritarismo contra su propia población;
- Restricciones y abusos denunciados contra los saharauis de los campamentos.
Frente a ello, Marruecos se presenta como un modelo de crecimiento y estabilidad, y ofrece una autonomía bajo soberanía marroquí como solución de beneficio mutuo.

